El origen de este proyecto nace desde una primera impresión impactante.
El día de la firma en notaría, apareció ella, la propietaria, la vendedora: una señora sueca, muy mayor y pequeñita de tamaño, igual que su casa, la que yo iba a comprar. A pesar de su tamaño y mayor edad, irradiaba una presencia que dejó huella en mí. Era elegante, sofisticada, serena y valiente. Había algo en su forma de estar que me transmitió confianza, sabiduría y grandeza.